May 26, 2019 – Apostolic Foundations

6th Sunday in Easter, Year C

Readings / Lecturas

Recording

Preached at St. Charles in Burlington (5:00pm, 7:00pm, 7:45am) and Immaculate Heart of Mary in Sedro-Woolley (9:30am, 11:15am)

English

“Nobody talks about Jesus’ miracle of having 12 close friends in his 30s”

This is a little joke that has been going around the internet for about a year now. It is a cute reflection on the plight of young adults today, who grow up in tight-knit high schools and college dorms, but who often move all over the country for work and are uprooted from their base of support. These young people struggle to maintain close friendships across long distances, and this problem often peaks when they hit their thirties.

But it also makes me think about Jesus and the Apostles. I would wager that the majority of us think about the Apostles as nothing more than Jesus’ close friends. Jesus was fully human, after all, and he would have needed a social life just like any of us. Maybe it is a little odd that he had a formal ceremony, after a night of prayer, where he publicly chose these twelve out of a group of a hundred or more of his followers, but hey, we can let the god-man be a little weird.

Unfortunately for our commonly held beliefs, the Biblical view of the Apostles tells us that they were so much more than mere friends. Look at our second reading from Revelation, as it discusses the heavenly city, Jerusalem, which is St. John’s image of the Church Triumphant: “The wall of the city had twelve courses of stones as its foundation, on which were inscribed the twelve names of the twelve apostles of the Lamb.” St. John places the Apostles as the literal foundations of the Church, the stones on which the entire city is built.

It is a core tenant of Catholic belief that the Church is not accidental. Jesus intended to start a Church which would encompass all of his followers after his Ascension. And in his plan to start a Church, Jesus specifically chose twelve Apostles who would be the seed and foundation of this new society. To put this another way, the Church is not a voluntary association of people who believe in Jesus and want to hang out together. Instead, the Church is a necessary and inescapable aspect of being a follower of Jesus. And the Apostles are a constitutive characteristic of Jesus’ Church.

Why would Jesus decide that his Church needed Apostles? That answer comes to us from our first reading. When a question arose among the followers of Jesus about what to do with Gentile believers, the nascent Church could easily have split. Instead, all the parties involved agreed that the Apostles had the authority to answer this question in the name of the Lord. And when the Apostles spoke on the matter, the question was considered to be settled.

Jesus decided that his Church needed Apostles because questions would always arise about teaching and practice, and someone needed the authority to resolve these questions for the sake of the unity of the Church. That authority is the Apostles, united by Peter who is head of the Apostles. This has been an essential aspect of Catholicism since the first generation: today’s bishops are the successors to the Apostles and the bishop of Rome is the successor to Peter. When questions arise about doctrine or practice in the Church, it is these bishops, united with the Pope, who have the authority to resolve these questions in the name of the Lord.

What is the alternative? We can see it on full display in Protestantism, because a core tenant of Protestantism is the rejection of Apostolic authority in favor of the authority of the individual believer. Unfortunately, beginning with the Marburg Colloquy between Zwingli and Luther himself, every time a disputed question arises in the Protestant world, our Protestant brothers and sisters split with each other and create new denominations. With no accepted authority to resolve the question, they have no other choice.

Yes, bishops are flawed and broken human beings like any of us, and we have seen the failure of these bishops on full display in recent years. We have seen how devastating it can be when these foundation stones are not strong enough to uphold the weight of their office. We have seen how the entire city suffers when the foundation is weak. And yet, because Jesus himself decided that it should be this way, the apostles remain the foundation. The city can be built upon nothing else.

I thank God for the Apostles, for their successors, and for the Church he built upon them. And because it is certainly necessary, we pray for them today and every day that we celebrate the Mass.

Español

Nadie habla del milagro de Jesús de tener doce amigos íntimos en sus treinta años.

Esta es una pequeña broma que ha estado viajando por Internet durante aproximadamente un año. Es una linda reflexión sobre la difícil situación de los adultos jóvenes de hoy en día, que crecen en escuelas secundarias y residencias universitarias muy íntimas, pero que a menudo se desplazan por todo el país para trabajar y son desarraigados de su base de apoyo. Estos jóvenes luchan por mantener amistades cercanas a través de largas distancias, y este problema a menudo alcanza su punto máximo cuando llegan a la treintena.

Pero también me hace pensar en Jesús y los apóstoles. Apostaría a que la mayoría de nosotros pensamos que los Apóstoles no son más que amigos íntimos de Jesús. Jesús era completamente humano, después de todo, y habría necesitado una vida social como cualquiera de nosotros. Tal vez sea un poco extraño que haya tenido una ceremonia formal, después de una noche de oración, en la que eligió públicamente a estos doce de un grupo de cien o más de sus seguidores, pero oye, podemos dejar que el hombre-dios sea un poco raro.

Desafortunadamente para nuestras creencias comunes, la visión bíblica de los apóstoles nos dice que eran mucho más que simples amigos. Mire nuestra segunda lectura de Apocalipsis, mientras analiza la ciudad celestial, Jerusalén, que es la imagen de San Juan de la Iglesia Triunfante: “La muralla descansaba sobre doce cimientos, en los que estaban escritos los doce nombres de los apóstoles del Cordero.” San Juan coloca a los apóstoles como los cimientos literales de la Iglesia, las piedras sobre las cuales se construye toda la ciudad.

Es una convicción central de la creencia católica de que la Iglesia no es accidental. Jesús tenía la intención comenzar una Iglesia que abarcara a todos sus seguidores después de su Ascensión. Y en su plan para comenzar una Iglesia, Jesús eligió específicamente a doce apóstoles que serían la semilla y el fundamento de esta nueva sociedad. Para decirlo de otra manera, la Iglesia no es una asociación voluntaria de personas que creen en Jesús y quieren pasar el rato juntas. En cambio, la Iglesia es un aspecto necesario e ineludible de ser un seguidor de Jesús. Y los apóstoles son una característica constitutiva de la Iglesia de Jesús.

¿Por qué Jesús decidiría que su Iglesia necesitaba apóstoles? Esa respuesta nos viene de nuestra primera lectura. Cuando surgió una pregunta entre los seguidores de Jesús sobre qué hacer con los creyentes gentiles, la Iglesia naciente podría haberse dividido fácilmente. En cambio, todas las partes involucradas acordaron que los apóstoles tenían la autoridad para responder esta pregunta en nombre del Señor. Y cuando los apóstoles hablaron sobre el tema, la cuestión se consideró resuelta.

Jesús decidió que su Iglesia necesitaba apóstoles porque siempre surgirían preguntas sobre la enseñanza y la práctica, y alguien necesitaba la autoridad para resolver estas preguntas por el bien de la unidad de la Iglesia. Esa autoridad son los apóstoles, unidos por Pedro, que es la cabeza de los apóstoles. Este ha sido un aspecto esencial del catolicismo desde la primera generación: los obispos de hoy son los sucesores de los apóstoles y el obispo de Roma es el sucesor de Pedro. Cuando surgen preguntas acerca de la doctrina o la práctica en la Iglesia, son estos obispos, unidos con el Papa, quienes tienen la autoridad para resolver estas preguntas en nombre del Señor.

¿Cuál es la alternativa? Podemos verlo en plena exhibición en el protestantismo, porque una convicción central del protestantismo es el rechazo de la autoridad apostólica a favor de la autoridad del creyente individual. Desafortunadamente, comenzando con el Coloquio de Marburgo entre Zuinglio y Lutero mismo, cada vez que surge una pregunta en disputa en el mundo protestante, nuestros hermanos protestantes se separan y crean nuevas denominaciones. Sin una autoridad aceptada para resolver la pregunta, no tienen otra opción.

Sí, los obispos son seres humanos defectuosos y rotos como cualquiera de nosotros, y hemos visto el fracaso de estos obispos en plena exhibición en los últimos años. Hemos visto lo devastador que puede ser cuando estas piedras de base no son lo suficientemente fuertes como para sostener el peso de su oficina. Hemos visto cómo sufre toda la ciudad cuando la fundación es débil. Sin embargo, debido a que el mismo Jesús decidió que debería ser así, los apóstoles siguen siendo el fundamento. La ciudad no puede construirse sobre nada más.

Agradezco a Dios por los apóstoles, por sus sucesores, y por la Iglesia que él construyó sobre ellos. Y porque ciertamente es necesario, oramos por ellos, hoy y todos los días en que celebramos la Misa.

Featured Image

Found here: http://diglib.library.vanderbilt.edu/act-imagelink.pl?RC=54525

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