March 28, 2021 – Passion Sunday

Palm Sunday of the Passion of the Lord, Year B

Readings || Lecturas

[No recording for this homily]

Preached at Assumption Parish in Bellingham, WA

English

Homily at the Entrance

This Gospel is charged with Messianic imagery. Every member of the crowd knows exactly what the colt represents; exactly why they are singing Hosanas to the Son of David; exactly why they are laying their cloaks and their palms on the path. Jesus is entering Jerusalem as their triumphant king, here to right all the wrongs suffered by Israel, here to save them from their enemies.

They are not the only generation to have felt this way. Every generations waits like that generation. Every generation longs for a king to save them and to set things right. Maybe today we talk about a shining knight sitting high atop a white horse instead of a son of David on a donkey, but the craving for salvation is still the same. We all wait for a savior.

And, in every generation, Jesus will always ride in, triumphantly, to save us. Always. That desire of our hearts is continually fulfilled in Jesus.

But will we accept it?

In a few moments, this same crowd is going to turn on their beloved and longed for king. He is not what they expected, not what they wished for. He is somehow all wrong. They do not realize that he is what salvation actually looks like. He is exactly what they desire, but they cannot accept him.

How will we deal with Jesus? Can we accept that, even and especially when Jesus is hanging on the cross, he is still our triumphant king, riding in to save us and to right all of our wrongs?

Homily after the Passion

Jesus has died, and we have killed him.

He was killed out of jealousy; out of a desire to hold on to power by those who valued power over truth. He was killed by a fickle crowd who wanted signs and wonders, not challenges and new ways of thinking. He was killed by the pious people who seemingly loved God too much to allow a human being to claim divine parentage. He was killed by the ambivalent onlookers who figured, if the Romans wanted to kill this guy, he must be lower than the animals, worthy of being cursed, abused, and spit on. If we are honest, even as followers of Jesus, we will recognize that we still have all of these sinful tendencies which resulted in the death of the God-man on the cross. We will realize that, with Peter, are constantly tempted to deny Jesus. We will admit that there is a strong part of us that wants to rebel against any goodness that convicts us or challenges us. “Pilate said to them, ‘Why?  What evil has he done?’ They only shouted the louder, ‘Crucify him.’”

And yet, it is only through the Cross that we find salvation. God does not shy away from our sinfulness. Like a parent or a spouse who allows their loved one to yell and scream before responding back kindly in love, our God allowed us to attack him with the full force of human sin, and he just hung there and took it. Like an infinite black hole of love, Jesus has received all of our sin without giving any of it back; never retaliating, never fighting back, never seeking revenge. “I gave my back to those who beat me, my cheeks to those who plucked my beard; my face I did not shield from buffets and spitting.”

And now he is dead. “He humbled himself, becoming obedient to the point of death, even death on a cross.”

As his followers, we mourn. We enter into the quiet of Holy Week. We wonder if there could have been another way. If Jesus could have been spared the suffering, the humiliation, and the death of a criminal. But no, God knows what he is about. God knows this is how things had to be. And, knowing this, he did it anyway. He still went all the way to the Cross for us. We may mourn, but when we Christians look upon the Cross, all we should see is love.

Español

Homilía a la entrada

Este evangelio está cargado de imágenes mesiánicas. Cada miembro de la multitud sabe exactamente lo que representa el burro; exactamente por qué le cantan Hosanas al Hijo de David; exactamente por qué están poniendo sus mantos y sus ramas en el camino. Jesús está entrando en Jerusalén como su rey triunfante, aquí para corregir todos los males sufridos por Israel, aquí para salvarlos de sus enemigos.

No son la única generación que se ha sentido así. Cada generación espera como esa generación. Cada generación anhela un rey que los salve y arregle las cosas. Quizás hoy hablemos de un caballero brillante sentado en lo alto de un caballo blanco, en lugar de un hijo de David en un burro, pero el anhelo de salvación sigue siendo el mismo. Todos esperamos un salvador.

Y, en cada generación, Jesús siempre cabalgará triunfalmente para salvarnos. Siempre. Ese deseo de nuestro corazón se cumple continuamente en Jesús.

¿Pero lo aceptaremos?

En unos momentos, esta misma multitud se volverá contra su amado y ansiado rey. No es lo que esperaban, no lo que deseaban. De alguna manera está todo mal. No se dan cuenta de que él es lo que realmente parece la salvación. Es exactamente lo que ellos desean, pero no pueden aceptarlo.

¿Cómo trataremos con Jesús? ¿Podemos aceptar que, incluso y especialmente cuando Jesús está colgado en la cruz, él sigue siendo nuestro rey triunfante, cabalgando para salvarnos y corregir todos nuestros malos?

Homilía después de la Pasión

Jesús ha muerto y lo hemos matado. Lo mataron por celos; por el deseo de aferrarse al poder por parte de aquellos que valoraban el poder sobre la verdad. Fue asesinado por una multitud voluble que quería señales y maravillas, no desafíos y nuevas formas de pensar. Fue asesinado por personas piadosas que aparentemente amaban demasiado a Dios para permitir que un ser humano reclamara la paternidad divina. Fue asesinado por los espectadores ambivalentes que pensaron, si los romanos querían matar a este tipo, debía ser más bajo que los animales, digno de ser maldecido, maltratado y escupido. Si somos honestos, incluso como seguidores de Jesús, reconoceremos que todavía tenemos todas estas tendencias pecaminosas que resultaron en la muerte del Dios-hombre en la cruz. Nos daremos cuenta de que, con Pedro, estamos constantemente tentados a negar a Jesús. Admitiremos que hay una parte fuerte de nosotros que quiere rebelarse contra cualquier bondad que nos condena o nos desafía. “Pilato les dijo: ‘Pues ¿qué mal ha hecho?’ Ellos gritaron más fuerte: ‘¡Crucifícalo!’”

Y, sin embargo, es solo a través de la Cruz que encontramos la salvación. Dios no rehúye nuestra pecaminosidad. Como un padre o un cónyuge que permite que su ser querido grite antes de responderle amablemente con amor, nuestro Dios permitió que lo atacamos con toda la fuerza del pecado humano, y simplemente se quedó allí colgado y lo tomó. Como un infinito agujero negro de amor, Jesús ha recibido todos nuestros pecados sin devolverlos; nunca tomar represalias, nunca luchar, nunca buscar venganza. “Ofrecí la espalda a los que me golpeaban, la mejilla a los que me tiraban de la barba. No aparté mi rostro de los insultos y salivazos.”

Y ahora está muerto. “Se humilló a sí mismo y por obediencia aceptó incluso la muerte, y una muerte de cruz.”

Como seguidores suyos, lloramos. Entramos en el silencio de la Semana Santa. Nos preguntamos si podría haber existido de otra manera. Si Jesús se hubiera librado del sufrimiento, la humillación y la muerte de un criminal. Pero no, Dios sabe de qué se trata. Dios sabe que así tenían que ser las cosas. Y, sabiendo esto, lo hizo de todos modos. Él todavía fue hasta la Cruz por nosotros. Podemos lamentarnos, pero cuando los cristianos miramos la Cruz, todo lo que deberíamos ver es amor.

Featured Image

Found at: https://fineartamerica.com/featured/the-entry-into-jerusalem-willem-van-herp-the-elder.html

Leave a Comment

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s