April 11, 2020 – Easter Vigil

The Easter Vigil in the Holy Night

Readings / Lecturas

Recording

Preached at Assumption Parish in Bellingham, WA (to an empty church, due to COVID-19)

English

When it comes to the Easter Vigil, the liturgy itself is the homily, so this will be short.

Tonight, we heard all seven Old Testament readings, something that we rarely do at Assumption because we usually eliminate a few in order to keep the length of the liturgy manageable. But without baptisms this year, there seems to be no more opportune time to hear all of the readings which the Church has prepared for us on such a holy night.

The Easter Vigil is all about waiting: Waiting for Christ to rise from the dead once again. But, as surprising and unexpected as this Resurrection was at the time, in hindsight it became clear to the early Christians that God had been preparing for this moment from the beginning of time, and these seven readings show us the different ways in which he had been preparing.

In Genesis 1, God creates the world in seven days, an act which was eventually corrupted by the sin of Adam, but an act which was restored and fulfilled on the on the 8th day, when Jesus inaugurated the new creation with his victory over sin and death.

In Genesis 22, God himself provides the sacrifice, and returns the first-born son of the promise so that, through him, all the nations of the Earth might find blessing; an act which was fulfilled on Good Friday, when God himself served as the sacrifice on calvary, and on Easter Sunday, when the first-born son of the promise was returned so that, in him, all the nations of the Earth might find blessing.

In Exodus 14, God saves his people from slavery by bringing them through water, an act which is fulfilled every time someone is saved from sin through the sacrament of baptism, a sacrament that unites us to the Resurrection.

In Isaiah 54, God says that he will never abandon his people because of their sin, but will always take them back and build them up greater than before; a promise that is fulfilled in the Resurrection of Jesus, who not only gives us a path to reconciliation, but even victory over sin and death itself.

In Isaiah 55, God begs his people not to seek the things of this world which fail to satisfy, but to seek him, whose word always achieves the end for which it was sent; today we see this promise fulfilled as the eternal Word of God wins victory over the passing corruptions of this world, and offers us the true life which will never fail to satisfy.

In Baruch 3, the prophet extols the wisdom of God, the one who governs all, who has shown his people the commandments of life; today we see how God commands even of death, and how following his ways will bring us eternal life through the Resurrection of Jesus.

And in Ezekiel 36, God promises to gather together an impure people and to purify them through water and a new spirit, a promise which we look forward to seeing carried out in our midst when we can finally welcome our Catechumens into the ranks of the People of God.


My friends, the Resurrection is the center point of history. Everything God had done before the Resurrection led up to it, and everything God has done since the Resurrection has flowed from it. Similarly, the moment of our baptism was the center point of our lives, even if we were baptized as an infant, because that baptism united us to the center point of history, the Resurrection of Jesus. Everything God had set in motion from the beginning of the world led up to our baptism, our participation in the Resurrection, and everything God has done in our lives since then has flowed from it.

Español

Cuando se trata de la Vigilia Pascual, la liturgia en sí es la homilía, por lo que será breve.

Esta noche, escuchamos las siete lecturas del Antiguo Testamento, algo que raramente hacemos en la Asunción porque usualmente eliminamos algunas para mantener manejable la duración de la liturgia. Pero sin bautismos este año, parece que no hay más tiempo oportuno para escuchar todas las lecturas que la Iglesia nos ha preparado en una noche tan santa.

La Vigilia Pascual se trata de esperar: esperar a que Cristo resucite de la muerte una vez más. Pero, tan sorprendente e inesperado como fue esta Resurrección en su proprio momento, en retrospectiva se hizo evidente para los primeros cristianos que Dios se había estado preparando para ese momento desde el principio de los tiempos, y estas siete lecturas nos muestran las diferentes formas en que había estado preparando.

En Génesis uno, Dios crea el mundo en siete días, un acto que finalmente fue corrompido por el pecado de Adán, pero un acto que fue restaurado y cumplido el octavo día, cuando Jesús inauguró la nueva creación con su victoria sobre el pecado y la muerte.

En Génesis veintidós, Dios mismo proporciona el sacrificio y devuelve al primogénito de la promesa para que, a través de él, todas las naciones de la Tierra puedan encontrar bendición; un acto que se cumplió el Viernes Santo, cuando Dios mismo sirvió como sacrificio en el calvario, y el domingo de Pascua, cuando el primogénito de la promesa fue devuelto para que, en él, todas las naciones de la Tierra pudieran encontrar bendición.

En Éxodo catorce, Dios salva a su pueblo de la esclavitud al llevarlo a través del agua, un acto que se cumple cada vez que alguien se salva del pecado a través del sacramento del bautismo, un sacramento que nos une a la Resurrección.

En Isaías cincuenta y cuatro, Dios dice que nunca abandonará a su pueblo debido a su pecado, sino que siempre los llevará de regreso y los edificará más que antes; Una promesa que se cumple en la Resurrección de Jesús, quien no solo nos da un camino a la reconciliación, sino incluso la victoria sobre el pecado y la muerte misma.

En Isaías cincuenta y cinco, Dios le ruega a su pueblo que no busque las cosas de este mundo que no satisfacen, sino que lo busque a él, cuya palabra siempre alcanza el fin para el cual fue enviado; Hoy vemos esta promesa cumplida cuando la eterna Palabra de Dios gana la victoria sobre las corrupciones pasajeras de este mundo y nos ofrece la verdadera vida que nunca dejará de satisfacer.

En Baruch tres, el profeta ensalza la sabiduría de Dios, el que gobierna todo, quien ha mostrado a su pueblo los mandamientos de la vida; hoy vemos cómo Dios ordena incluso la muerte, y cómo seguir sus caminos nos traerá la vida eterna a través de la resurrección de Jesús.

Y en Ezequiel treinta y seis, Dios promete reunir a un pueblo impuro y purificarlos a través del agua y un nuevo espíritu, una promesa que esperamos ver cumplida en medio de nosotros cuando finalmente podamos dar la bienvenida a nuestros Catecúmenos a las filas del Pueblo de Dios.


Amigos míos, la resurrección es el punto central de la historia. Todo lo que Dios había hecho antes de la Resurrección condujo a ella, y todo lo que Dios ha hecho desde la Resurrección ha surgido de ella. De manera similar, el momento de nuestro bautismo fue el punto central de nuestras vidas, incluso si fuimos bautizados de infantes, porque ese bautismo nos unió al punto central de la historia, la Resurrección de Jesús. Todo lo que Dios había puesto en movimiento desde el comienzo del mundo condujo a nuestro bautismo, nuestra participación en la Resurrección, y todo lo que Dios ha hecho en nuestras vidas desde entonces ha surgido de él.

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Grunewald Resurrection Isenheim

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